San Justo: la Rural alerta sobre las pérdidas económicas que enfrentan los productores afectados por la piedra

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La presidenta de la Sociedad Rural de San Justo, María Herminia Rabasedas, explicó que el documento presentado ante el Ministerio de la Producción de Santa Fe surge como respuesta a la magnitud del daño y con el objetivo de dejar constancia de la emergencia.

La Sociedad Rural de San Justo, junto al INTA y la Asociación de Propietarios de Predios Rurales, presentó un relevamiento ante el Ministerio de la Producción tras el fuerte temporal que afectó más de 20.000 hectáreas. El documento busca visibilizar la difícil realidad que atraviesan los productores de la región.

Una fuerte tormenta de piedra arrasó con miles de hectáreas productivas en el departamento San Justo, dejando un saldo devastador para los productores de la zona. Desde la localidad de Videla hasta La Brava, la manga de granizo destruyó cultivos enteros y agravó una situación que ya venía siendo crítica tras cinco años consecutivos de problemas climáticos y bajas cosechas.

La presidenta de la Sociedad Rural de San Justo, María Herminia Rabasedas, explicó que el documento presentado ante el Ministerio de la Producción de Santa Fe surge como respuesta a la magnitud del daño y con el objetivo de dejar constancia de la emergencia.

“Charlando con productores percibíamos la sensación de frustración: venimos de cinco años de malas cosechas y cuando finalmente se perfilaba un buen trigo, esta tormenta vuelve a golpear fuerte”, expresó Rabasedas.

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La nota fue elaborada junto al INTA y la Asociación de Propietarios de Predios Rurales, con el fin de respaldar con datos concretos los daños provocados.

“Queríamos hacerlo lo más fehaciente posible, con información real. Entre el consorcio caminero, el INTA y los productores, fuimos relevando los puntos afectados y armamos un plano que abarca unas 20.000 hectáreas con daños comprobados: muchos lotes al 100% y otros con afectaciones muy severas”, detalló la dirigente.

El impacto no sólo se mide en hectáreas dañadas, sino también en las consecuencias económicas que arrastrará el ciclo productivo.

“Un lote de trigo perdido no se puede resembrar, por una cuestión de calendario. el productor no tendrá ingresos a fin de año y debe volver a invertir para sembrar otro cultivo. Pero las fechas de siembra para girasol o maíz ya están muy ajustadas, y muchos deberán pasar directamente a soja, con márgenes cada vez más chicos”, explicó Rabasedas.

A esta situación se suma la dificultad de los seguros agrícolas, que muchas veces no responden con la rapidez que el ciclo biológico exige.

“Aun quienes tienen seguro deben pelear para ver cuánto y cuándo pagan. Pero los tiempos del campo no esperan”, advirtió.

Rabasedas enfatizó que este nuevo golpe vuelve a poner sobre la mesa una discusión estructural: la necesidad de que el campo tenga condiciones que le permitan sostener su actividad frente a los imprevistos climáticos.

“Las producciones a cielo abierto necesitan márgenes de rentabilidad, porque sin ellos no se pueden cubrir situaciones como estas. Si no hay rentabilidad, los productores desaparecen. Y eso es lo que está pasando”, concluyó.